ROQUI
Murióse
mi animalito
quedóme
gran desaliento,
¡y
el alma llena de pena
por
el vacío que siento!
Y
al morir, esa alegría
conque
adornaba el juego,
los
saltos, y sus ladridos,
quedaron
en el silencio;
se
murió entre mis brazos
y
expiró su último aliento
cuando
miraba mis ojos
y
yo, rezaba en silencio;
ahora
dice la gente
que
ellos no van al cielo,
al
cielo van las personas
y
no los perritos buenos.
Tres
potencias tiene el alma
que
dan derecho a tu reino…
las
tres potencias Señor,
¡las
tres tenía mi perro!
Murióse
mi animalito,
quedóme
gran desaliento.
Ángeles Asensio
Roqui nos dejó en la Navidad de un 23 de Diciembre, en 2001
Siempre te recordaremos.

